Día Mundial de la Alimentación: volvamos a la comida real

¿Qué significa volver a la comida real? Volver al momento donde los productos industriales no existían, encontrarnos con la esencia de cada ingrediente y manipularlo uno por uno; y así nutrir nuestro cuerpo, alimentarlo de verdad. ¿Por qué? Por nuestra salud.

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El Día Mundial de la Alimentación se celebra cada 16 de octubre desde que fue proclamado en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Si buscamos qué significa la palabra alimentación encontraremos que es la ingestión de alimento por parte de los organismos para proveerse de sus necesidades alimenticias, fundamentalmente para conseguir energía y desarrollarse. Y ustedes me dirán: “Sí, obvio. Es lógico”, pero ahí yo les pregunto: ¿Realmente consumen alimentos que les proveen energía? ¿Realmente consumen alimentos que los nutren? ¿Realmente consumen alimentos con las propiedades necesarias que requiere nuestro organismo?

Porque sí, es muy fácil definir qué es la alimentación, pero… ¿Estamos alimentando nuestro cuerpo si en vez de comida real le damos cualquier cosa? Y digo cualquier cosa porque si nos detenemos a leer tan solo una etiqueta de cualquier producto que podemos encontrar en el supermercado seguramente no vamos a conocer más de dos o tres de los ingredientes que tiene, por ende, creemos que estamos comiendo algo que en realidad no estamos comiendo, de hecho estamos comiendo cosas que ni sabemos que existían.

Entonces… ¿Qué deberíamos hacer para alimentarnos? Comer comida real. “La comida real son los alimentos que cuando los compramos tienen la misma forma (o prácticamente la misma forma) que como se encuentran en la naturaleza. Serían las materias primas (verduras y hortalizas, frutas, tubérculos, legumbres, arroz, carnes, pescados, huevos, frutos secos, semillas…). Son alimentos completos en sí mismos, es decir, no tienen ingredientes. Apenas han sufrido transformaciones desde su origen en la naturaleza hasta nuestra cesta de la compra. Conservan prácticamente intactos sus nutrientes, propiedades y efectos para la salud”, indica Miriam Ruiz, especialista en Medicina Interna, nutricionista y creadora de la escuela online de alimentación saludable Edyal.

Y agrega en diálogo con Filo.news: “Una alimentación basada en comida real, con verduras y hortalizas como protagonistas, nos aporta todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente, su consumo previene enfermedades y nos ayuda a autorregular nuestro hambre y apetito de manera bastante intuitiva”.

Ahora, yo me pregunto: ¿Es importante que empecemos a tomar conciencia a la hora de preparar nuestros platos? “100%. Cada vez que comemos le estamos mandando mensajes a nuestro cuerpo. Esos mensajes pueden llevar a la salud o a la enfermedad, por lo que cada vez que comemos es una oportunidad y no deberíamos desperdiciarla. Que tu alimento sea tu medicina. La buena alimentación como prevención es lo mejor que podés practicar”, sostiene Mery de @happylikeahippo, una cuenta de Instagram que fue creada hace 6 años cuando ella se dio cuenta de que había un desconocimiento sobre ciertos alimentos que para ella eran normales.

“Hace más de 15 años me diagnosticaron colesterol alto y fue cuando hice el clic y me di cuenta como la comida podía enfermarme o sanarme. Empecé a frecuentar las dietéticas y conocí la quinoa, las semillas de chía, la spirulina, alimentos que no eran muy comunes en esa época. Empecé a cocinar con ellos y me pasaba que amigas y compañeras de trabajo me preguntaban qué eran las ‘hamburguesas de quinoa’ o la ‘pizza de polenta’, me pedían recetas y fue cuando dije: ‘esto es tan fácil y me hace tan bien que necesito comunicarlo’”, explica Mery sobre cómo fue que se le ocurrió abrir su cuenta de Instagram en la que comparte recetas con comida real.

Alrededor de este tipo de hábitos hay muchos mitos y fantasmas. Se suele creer que cocinar saludable suele ser caro, aburrido y feo… ¿Qué opina Mery al respecto? ”Eso no es así, ¡para nada! Los ingredientes se adaptan 100% a los gustos y al bolsillo del consumidor. Tenés productos caros como no, como pasa con todo. Y hay algo para pensar: si una milanesa de soja congelada, de paquete, que pasó por un proceso largo, que tiene más ingredientes que los que vos usarías, y cuyo precio considera packaging y hasta marketing, es más barata que una que podes hacer muy fácilmente en tu casa, eso ya debería despertarte una alerta de que algo está mal. Y seguramente lo que esté mal es que esa milanesa de soja no es solo eso…”.

“La comida saludable tampoco es fea”, afirma y dice: “De hecho prácticamente todos los ultraprocesados tienen su versión casera y sana: galletitas, panes, yogures, golosinas. Porque al hacerlos en tu casa ya eliminas varios ingredientes que la industria agrega para que duren más, sean más ricos, etc. Cuando uno empieza a comer más sano, el paladar también se acostumbra a eso, y después de un tiempo te pasa que lo que comías antes te parece o muuuy dulce o muuuy artificial, y así…”.

¿Es contraproducente para nuestro organismo basar nuestra alimentación en productos industriales/procesados?

“Efectivamente, es contraproducente. Por un lado, su valor nutricional es muy escaso porque durante el procesamiento al que se someten las materias primas utilizadas para su fabricación se pierden sus nutrientes y propiedades. Además, muchos de ellos están elaborados con ingredientes poco saludables como azúcares, harinas, grasas de mala calidad, y en su elaboración se someten por ejemplo a altas temperaturas que pueden generan sustancias perjudiciales (como la acrilamida). Y el problema de estos productos no es solo que fomenten problemas de salud como el sobrepeso, la obesidad o la diabetes, también su consumo se relaciona con alteraciones de la flora intestinal y problemas digestivos, y generan un estado de inflamación crónica en nuestro organismo que se ha relacionado con todo tipo de enfermedades (desde enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, hasta enfermedades relacionadas con alteraciones del sistema inmune como autoinmunes o alergias). Y, por si fuera poco, también nos alteran los sistemas de regulación del hambre y la saciedad, haciéndonos comer sin hambre o provocando sensación de apetito sin que exista realmente una necesidad de comer”, asevera Miriam Ruiz.

¿Qué tipo de alimentos deben componer nuestra alimentación?

“En nuestra alimentación debemos priorizar los alimentos reales (verduras y hortalizas, frutas, tubérculos, legumbres, arroz, carnes, pescados, huevos, frutos secos, semillas…), eso significa que estos alimentos conformen el 90% de nuestra alimentación diaria. Cuanto mayor sea la proporción de alimentos reales de nuestra alimentación, mejor. Pero tampoco debemos ‘prohibirnos’ los otros alimentos y productos ultraprocesados que son menos saludables, porque el hecho de prohibirlos o pensar en eliminarlos por completo puede hacer que los deseemos todavía más, producirnos antojos difíciles de gestionar y sentir que vivimos atados a una dieta, sin libertad de elección”, advierte Ruiz.

¿Es posible una reeducación de la sociedad en materia de alimentación?

“Si, es posible, pero el cambio es algo que costará mucho llegar a ver. Se necesita un cambio de mentalidad en la sociedad actual que se amplificará por herencia en las generaciones futuras. Creo que estamos en camino. Solo se necesita tiempo”, asegura la nutricionista.

Y Mery agrega: “Estamos en un momento de ‘revolución’ donde muchos ya nos despertamos y nos dimos cuenta que hay que volver a lo básico, al ‘antes’. Por suerte cada vez somos más, entonces al haber más demanda de productos saludables, empieza a haber más oferta de los mismos. Pero esto no alcanza. Necesitamos más regulaciones a la industria, al marketing, etiquetado claro, entre otras cosas”.

¿Qué deberíamos hacer para cambiar nuestros hábitos?

“Lo primero para empezar a cambiar nuestros hábitos es informarnos sobre qué alimentos son realmente beneficiosos para la salud (los alimentos reales) y empezar a sustituir los productos ultraprocesados de manera progresiva por estos alimentos reales. Por ejemplo, una buena forma de empezar es por el desayuno, que suele ser una de las comidas más maltratadas del día y en la que más abundan los productos ultraprocesados (galletas, magdalenas, bollería, cereales industriales de desayuno, pan blanco, mermeladas, cacaos solubles, batidos, zumos industriales, etc.)”, aconseja Ruiz.

En este sentido, Mery recomienda “ponerse objetivos cortos y realizables”. “También hay que tener en mente el concepto de SUMAR más que el de restringir”, señala y explica: “Sumar frutas, verduras, semillas, sumar agua… inevitablemente al sumar agua por ejemplo, vas a tener que reducir el consumo de gaseosa ya que tu sed no va a aumentar. Y de a poco empezá a reemplazar: azúcar blanca por mascabo, o miel o stevia. Harina de trigo por avena, harina de arroz, de garbanzos, de almendras. Masa de tarta comprada por una casera mucho más barata y sana, y así. Si cocinas es mucho más fácil y económico: te haces tus galletitas, tus budines, tus helados… todo partiendo de comida real y sin resignar sabor. Y si no te gusta cocinar, por suerte son cada vez más los emprendedores y empresas que comercializan productos saludables».

¿Qué cosas debemos tener en cuenta a la hora de comprar productos para cocinar?

“Idealmente todo o la mayoría debe ser esta ‘comida real’. Una buena práctica es empezar a leer las etiquetas de lo que uno compra, y no me refiero a las calorías sino a los ingredientes. Los mismos se listan en orden: primero el ingrediente que predomina y así. Si compras galletitas de avena, la avena debería ser el primer ingrediente. Idealmente tienen que ser pocos ingredientes y no debería haber ingredientes que no conozcas. Si vos no los conoces tu cuerpo menos, seguramente sea algún químico usado como conservante, realzador de sabor, etc. Cuanta más comida real compremos, menos etiquetas tenemos que leer. Eliminar ultraprocesados es lo mejor que uno puede hacerle a su salud”, sugiere la blogger.

En definitiva, remarca Ruiz, “es interesante aplicar la lógica y la coherencia. Pensar en que lo que realmente nos alimenta y nos beneficia es lo que se ha comido durante millones de años de evolución (no lo que hemos empezado a comer en el último siglo). Y también escuchar a nuestro cuerpo, experimentar y observar los cambios y sensaciones que se obtienen cuando se come comida real”.

¿Un plus?

Una de las recetas favoritas de Mery, a quien le gustan mucho las trufas y siempre las tiene en el freezer para comer de postre o snack. “Esta con verdura escondida me copa porque son muuuy ricas y nutritivas… ¡Alimento real!”, afirma.

Ingredientes:

  • 1 batata
  • 3 cdas cacao 100%
  • 3 cdas mantequilla de maní
  • 5 dátilesPreparación:

    Remoja los dátiles en agua caliente por 15 mín, luego desecha el agua. Pela y cocina la batata. Procesa con el resto de los ingredientes hasta formar una pasta maleable homogénea. Forma bolitas y rodalas opcionalmente por frutos secos picados. Guarda en heladera o freezer.

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